viernes, 19 de septiembre de 2008

Ingrid y los signos. Análisis semiótico-cínico de la construcción de un símbolo.

En uno de los correos encontrados en el computador del hoy extinto jefe de las FARC Luís Edgar Devia, alias ‘Raúl Reyes’, este comentaba al secretariado de forma cínica cómo la imagen de Ingrid Betancourt, decomisada el pasado mes de noviembre, había hecho mucho daño a ese grupo armado. La imagen, que mostraba una Ingrid triste, abatida y demacrada, con una melena de años cubriéndole el pecho, los parpados entornados y tristes en un lúgubre ensimismamiento, conmovió al mundo y motivó un fuerte rechazo global a las FARC y sus métodos de lucha. La fotografía, que en realidad era un video que la repetición convirtió en una imagen estática y transversal, había creado una presión que según Reyes se agravaba por cuenta de las declaraciones de Luís Eladio Pérez, dando cuenta de su extrema gravedad y el trato discriminatorio contra ella. Reyes comentaba: “Hasta donde conozco, esta señora es de temperamento volcánico, es grosera y provocadora, con los guerrilleros encargados de cuidarla. Además como sabe de imagen y semiología, las utiliza en impactar en contra de las FARC”. Reyes justificaba así el cruel secuestro al que sometían a Ingrid, y descargaba en ella la culpa de su terrible estado por provocar a los guerrilleros encargados de cuidarla manipulando los signos, un argumento que evidencia lo cínico de su discurso trasnochado y retorcido. No obstante, a Reyes no le faltaba razón en algo; y es que, conciente o inconscientemente, reflexiva o irreflexivamente, con ese video convertido en fotografía, Ingrid comenzaba a construir un signo que la convertiría a ella misma en símbolo del secuestro, un símbolo con evidentes connotaciones políticas y religiosas.
El periplo de este símbolo comienza con la toma del video en el cual Ingrid valientemente se resiste a actuar en el espectáculo montado por sus captores, pero manda al mismo tiempo no simplemente ese mensaje de resistencia, sino que con su actitud sabe que, ante el interés global que ha adquirido su caso, la imagen se congelará en el inconsciente colectivo global y presionará por una solución a su terrible condición. La imagen recuerda esos cuadros manieristas donde la corporalidad pretende reflejar el dolor. Inevitablemente vienen a la cabeza algunas imágenes marianas y femeninas de Domenikos Theotokopoulos, el Greco; imágenes donde la imagen de Maria y María Magdalena sirven para crear una empatía espiritual con el espectador, gracias a su expresiva corporalidad; una corporalidad lánguida y doliente que pretende crear una experiencia mística gracias a la representación del dolor. Al mismo tiempo, imágenes que evidencian una estrategia pictórica contrarreformista que pretendía arrancar, con el renacer del culto mariano, las almas del diablo luterano y calvinista. Por ello, es inevitable no relacionar la famosa imagen de la política colombiana con aquellas que forman parte del culto mariano. Como las representaciones iconográficas de ‘La dolorosa’, la de Ingrid es una imagen típicamente mariana, algo que no resulta extraño en ella, una confesa devota a la virgen María.


Desde su rescate el dos de julio de este año, Ingrid ha señalado su especial relación con la virgen durante su secuestro. En el ambiente de "soledad espiritual" en que se hallaba y rodeada de "enemigos agresivos", la "única persona" a la que podía "hablarle, interiormente, era la Virgen”. Ingrid, quien ha calificado de ‘milagro’ su rescate -y quien aún lleva en la muñeca el rosario de cáñamo y botones que fabricó en su cautiverio-, no ha dejado, en medio del circo mediático que se ha formado a su alrededor, de consolidar en sus numerosos actos públicos esta imagen mariana, un poco mística, mediadora entre el plano material y el divino, entre lo inmanente y lo trascendente.
Continuemos con el recorrido de este símbolo. Lo primero que hizo Ingrid al descender del avión que la traía a la libertad fue arrodillarse y poner a todos los colombianos a rezarle a la virgen María en señal de agradecimiento. Las declaraciones que como avalancha se vieron en la prensa colombiana en los pocos días que permaneció en el país, no hicieron otra cosa que mostrar una Ingrid víctima del arrebato místico, inspirada y agradecida a la virgen. La virgen según Ingrid fue ‘fundamental’ durante su cautiverio.
El recorrido por Europa le ha llevado hasta ahora de forma casi exclusiva por países del sur de Europa donde el culto mariano existe aún con fuerza. Su impacto mediático y político se ha hecho sentir sobre todo en Francia, Italia y España. Por un lado, Francia acogió a Ingrid como una heroína, una posmoderna Juana de Arco, una mística heroína nacional a la cual se le dispensan los más altos honores. En Francia Ingrid fue distinguida con la legión de Honor el día de la nacionalidad francesa y se reunió con líderes políticos, intelectuales y religiosos. Especial mención merece su visita al santuario de la virgen de Lourdes donde Ingrid llegó a refrendar sus votos de devoción mariana y a consolidar su figura simbólica de mediación entre la virgen y este plano material.
En Lourdes Ingrid Rezó en la mañana dos decenas de "Ave María" por los rehenes y la libertad, junto al obispo de Lourdes, Jacques Perrier, y puso las manos en la roca de la gruta, como hacen los peregrinos en este santuario. Luego, recitó junto a miles de peregrinos el Ave María, cerrando los ojos o mirando intensamente la estatua de la Virgen a la entrada del santuario. “Te suplico mi María querida, cuida de quienes quedaron tras de mí, te necesitan, tienen necesidad de tu fuerza, de tu esperanza y de tu luz", pidió una inspirada Ingrid, quien además proclamó tres veces "te quiero" a la Virgen. La visita no es circunstancial, este año el santuario de Lourdes celebra el 150 aniversario de las supuestas18 apariciones de la Virgen a Bernadette Soubirous del 11 de febrero al 16 de julio de 1858. Como una nueva Juana de Arco, Ingrid reforzó su papel mediador al pedirle a la virgen un nuevo "milagro", la liberación de todos los rehenes que siguen en manos de las FARC. Finalmente le dio las gracias a "María, querida" por "la oportunidad de estar aquí" y por la libertad recobrada. Todo ello en medio de un impresionante dispositivo de seguridad que no impidió que decenas de curiosos se acercaran a tocarla en medio de la lluvia y de la delirante histeria colectiva. Antes de retirarse a un corto descanso para continuar su periplo simbólico por Italia Ingrid, quien se recogió en lujosos hoteles y emblemáticas iglesias parisinas, recibió al jefe del gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero, se entrevistó con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; y acudió al Senado, que la ovacionó. La imagen de Ingrid en Francia no podía contrastar más con esa imagen desgarradora que dio la vuelta al mundo, no obstante los efectos de esa imagen seguían (siguen) causando impacto mediático, convirtiendo a Ingrid en un símbolo.


En Italia Ingrid estuvo en el centro de un torbellino de homenajes. Fue recibida por Benedicto XVI en su residencia de Castelgandolfo al sur de Roma. En la capital italiana el presidente de la Provincia de Roma, Nicola Zingaretti, le otorgó el premio "Provincia Capital", una pequeña estatua de madera; fue recibida por el presidente de Italia, Giorgio Napolitano, en el Palacio del Quirinale; se reunió con el alcalde de Roma, Gianni Alemmanno, y con el ministro italiano de Asuntos Exteriores, Franco Frattini. En el Campidoglio, sede del municipio, le fue otorgado el nombramiento de ciudadana "honoraria" de la capital, un título ya conferido por el ex edil Walter Veltroni en 2004 durante sus años de prisionera. En la ceremonia, Alemanno afirmó: “Ingrid Betancourt "es el símbolo de la lucha por la defensa de la dignidad humana, de la lucha contra el tráfico de droga y todas las desviaciones criminales que existen hoy en el mundo". En Florencia recibió la ciudadanía honoraria (el Lirio de Oro) de manos del alcalde de la ciudad Leonardo Domenici. Allí, Ingrid anunció su deseo de luchar por los necesitados y por los que sufren. Luego, en Pisa, recibió el premio Mujeres para la Solidaridad. En el acto de entrega, en la Plaza de los Milagros, junto a la torre inclinada, el alcalde de Pisa Marco Filippeschi habló de Ingrid como ‘una mujer testigo de la democracia y de la paz y que encarna el símbolo de la determinación de las mujeres de no rendirse nunca, incluso en las condiciones más extremas’. Como ya habían hecho sus colegas de Roma y de Florencia, Filippeschi anunció su apoyo a la candidatura al Premio Nóbel de la Paz de Betancourt.
Esta seducción ejercida por distintos personajes de la vida pública a la persona de Ingrid otorgándole de facto varios galardones, muestra el efecto político que tiene el símbolo Ingrid. Quienes otorgan premios adquieren visibilidad y ganan capital político gracias al valor que como símbolo ha adquirido Ingrid. Su capital simbólico, también otorga capital político. El beneficio es mutuo, al mismo tiempo ella consolida su fuerte simbología y da notoriedad a su ‘misión’, en sus propias palabras: “ser la voz de quienes no tienen voz".
El periplo del símbolo Ingrid nos lleva, de momento, a España, donde Ingrid ha sido merecedora del premio Príncipe de Asturias a la Concordia. Este país y este premio han consolidado la fuerza simbólica de Ingrid; de hecho, es este carácter simbólico el que ha justificado, a ojos del jurado, el premio. El jefe del Ejecutivo asturiano, Vicente Álvarez Areces, en su calidad de presidente del jurado, ha sido el encargado de leer el acta, en la que se destaca que Ingrid Betancourt "personifica a todos aquellos que en el mundo están privados de libertad por la defensa de los derechos humanos y la lucha contra la violencia terrorista, la corrupción y el narcotráfico". Agregaba el fallo del jurado que Betancourt "se ha convertido en un símbolo mundial de la libertad y de la resistencia humana ante las más duras adversidades. Su lucha en favor de la democracia ha sido un esperanzador ejemplo de dignidad y valentía".
El premio Principe de Asturias, una ceremonia cuya función real es reforzar los lazos entre la familia real y la sociedad española, suele tener un fondo político que no ha faltado esta ocasión. Ingrid llegó apoyada por el ex presidente colombiano Belisario Betancur, la ex presidenta irlandesa Mary Robinson, Woody Allen, Vaclav Havel, Jacques Delors, Simone Veil, Mario Soares, Javier Pérez de Cuellar, Muhammad Yunus, Enrique Iglesias, Fernando Henrique Cardoso, Umberto Eco, Anthony Giddens y Juan Antonio Samaranch. Se impuso a las candidaturas del Colegio de Europa y del jesuita español Enrique Figaredo -conocido como el "obispo de las sillas de ruedas"-, que trabaja en Camboya desde 1991 y ha hecho de su vida una cruzada contra las minas antipersonas. La semana de la entrega del premio, la misma en las que escribo estas líneas, todos los medios hablan de Ingrid como el ‘símbolo’ de las victimas del secuestro y de la lucha contra el terrorismo. La figura de Ingrid inevitablemente será instrumentalizada en la guerra global contra el terrorismo que se ha desatado en el mundo post 11-S.
El mismo Alvaro Uribe, presidente de la mayoría de colombianos, parece querer reforzar el símbolo Ingrid y, por supuesto lucrarse de él. El día que se dio a conocer el fallo Uribe expresó: "Qué bueno saber que la doctora Ingrid está recibiendo hoy el Premio Príncipe de Asturias, como un reconocimiento al símbolo que ella encarna en favor de la libertad en el mundo entero. Eso nos llena de orgullo". En conversación a través de una emisora radial Uribe le pidió que "eleve sus oraciones al Cielo para que las Fuerzas Armadas puedan lograr la liberación de los colombianos que aún siguen secuestrados”. Así, el presidente colombiano reconoce en Ingrid un papel mediador entre este plano y el otro: "Que toda esa energía espiritual que ella está irradiándonos, ayude a lograr ese objetivo", añadió.
Ingrid ha logrado consolidar su capital simbólico gracias a su conocimiento y dominio de la realidad mediática. Conciente o inconcientemente la imagen que logró crear desde la selva ha cobrado una fuerza inusitada. Personas cercanas a ella reconocer su habilidad para construir mensajes. Recordemos que durante su vida política, como parlamentaria en Colombia se distinguió como gran comunicadora y por su manejo lúdico de los de símbolos. Los colombianos aún la recuerdan repartiendo condones ‘para evitar el contagio del SIDA de la corrupción’. Esta habilidad comunicadora y creadora de símbolos la reconoció al diario El País de Madrid Eduardo Chávez, que trabajó con la ex secuestrada, codo a codo, cuatro años: Ingrid “es una comunicadora por excelencia…No sólo le presta atención al lenguaje, sino también a los gestos, a los movimientos. Eso lo sabe hacer muy bien". “La selva –opina-, perfeccionó sus capacidades porque tuvo mucho tiempo para pensar, estructurar y articular ideas”.
Lo anterior nos demuestra no sólo que Ingrid es no solo un símbolo global en la lucha contra el terrorismo sino un símbolo con fuertes connotaciones religiosas y políticas. El signo Ingrid, consta de un significante, cuya más fuerte expresión es la imagen decomisada a las FARC y un significado que aún se construye en los medios, pero que ya da muestras de su valía, algo que también saben los políticos, desde Uribe a Rodríguez Zapatero, Bachelet, Zarkozy y Chávez. Se trata de un signo que tiene mayor fuerza simbólica en países católicos dadas sus connotaciones marianas. Fuera de los países con fuerte tradición católica, como Italia, Francia, España, Colombia o Chile, la figura de Ingrid no ha suscitado mayor atención mediática ni política. Ello hasta ahora, dado que la presidenta de Chile Michelle Bachelet ha propuesto el nombre de Ingrid al premio Nóbel de la paz que junto con el Premio Sajarov, es muy probable que la franco-colombiana lo gane. Es previsible que estemos contemplando solo el inicio de los efectos políticos y mediáticos del signo Ingrid. Su simbología como víctima global en la guerra contra el terrorismo seguirá siendo utilizada hasta el hartazgo por unos líderes políticos ávidos de capitalizar reditos políticos bajo su mística y protectora sombra.