El periplo de este símbolo comienza con la toma del video en el cual Ingrid valientemente se resiste a actuar en el espectáculo montado por sus captores, pero manda al mismo tiempo no simplemente ese mensaje de resistencia, sino que con su actitud sabe que, ante el interés global que ha adquirido su caso, la imagen se congelará en el inconsciente colectivo global y presionará por una solución a su terrible condición. La imagen recuerda esos cuadros manieristas donde la corporalidad pretende reflejar el dolor. Inevitablemente vienen a la cabeza algunas imágenes marianas y femeninas de Domenikos Theotokopoulos, el Greco; imágenes donde la imagen de Maria y María Magdalena sirven para crear una empatía espiritual con el espectador, gracias a su expresiva corporalidad; una corporalidad lánguida y doliente que pretende crear una experiencia mística gracias a la representación del dolor. Al mismo tiempo, imágenes que evidencian una estrategia pictórica contrarreformista que pretendía arrancar, con el renacer del culto mariano, las almas del diablo luterano y calvinista. Por ello, es inevitable no relacionar la famosa imagen de la política colombiana con aquellas que forman parte del culto mariano. Como las representaciones iconográficas de ‘La dolorosa’, la de Ingrid es una imagen típicamente mariana, algo que no resulta extraño en ella, una confesa devota a la virgen María.



Desde su rescate el dos de julio de este año, Ingrid ha señalado su especial relación con la virgen durante su secuestro. En el ambiente de "soledad espiritual" en que se hallaba y rodeada de "enemigos agresivos", la "única persona" a la que podía "hablarle, interiormente, era la Virgen”. Ingrid, quien ha calificado de ‘milagro’ su rescate -y quien aún lleva en la muñeca el rosario de cáñamo y botones que fabricó en su cautiverio-, no ha dejado, en medio del circo mediático que se ha formado a su alrededor, de consolidar en sus numerosos actos públicos esta imagen mariana, un poco mística, mediadora entre el plano material y el divino, entre lo inmanente y lo trascendente.
Continuemos con el recorrido de este símbolo. Lo primero que hizo Ingrid al descender del avión que la traía a la libertad fue arrodillarse y poner a todos los colombianos a rezarle a la virgen María en señal de agradecimiento. Las declaraciones que como avalancha se vieron en la prensa colombiana en los pocos días que permaneció en el país, no hicieron otra cosa que mostrar una Ingrid víctima del arrebato místico, inspirada y agradecida a la virgen. La virgen según Ingrid fue ‘fundamental’ durante su cautiverio.
El recorrido por Europa le ha llevado hasta ahora de forma casi exclusiva por países del sur de Europa donde el culto mariano existe aún con fuerza. Su impacto mediático y político se ha hecho sentir sobre todo en Francia, Italia y España. Por un lado, Francia acogió a Ingrid como una heroína, una posmoderna Juana de Arco, una mística heroína nacional a la cual se le dispensan los más altos honores. En Francia Ingrid fue distinguida con la legión de Honor el día de la nacionalidad francesa y se reunió con líderes políticos, intelectuales y religiosos. Especial mención merece su visita al santuario de la virgen de Lourdes donde Ingrid llegó a refrendar sus votos de devoción mariana y a consolidar su figura simbólica de mediación entre la virgen y este plano material.
En Lourdes Ingrid Rezó en la mañana dos decenas de "Ave María" por los rehenes y la libertad, junto al obispo de Lourdes, Jacques Perrier, y puso las manos en la roca de la gruta, como hacen los peregrinos en este santuario. Luego, recitó junto a miles de peregrinos el Ave María, cerrando los ojos o mirando intensamente la estatua de la Virgen a la entrada del santuario. “Te suplico mi María querida, cuida de quienes quedaron tras de mí, te necesitan, tienen necesidad de tu fuerza, de tu esperanza y de tu luz", pidió una inspirada Ingrid, quien además proclamó tres veces "te quiero" a la Virgen. La visita no es circunstancial, este año el santuario de Lourdes celebra el 150 aniversario de las supuestas18 apariciones de la Virgen a Bernadette Soubirous del 11 de febrero al 16 de julio de 1858. Como una nueva Juana de Arco, Ingrid reforzó su papel mediador al pedirle a la virgen un nuevo "milagro", la liberación de todos los rehenes que siguen en manos de las FARC. Finalmente le dio las gracias a "María, querida" por "la oportunidad de estar aquí" y por la libertad recobrada. Todo ello en medio de un impresionante dispositivo de seguridad que no impidió que decenas de curiosos se acercaran a tocarla en medio de la lluvia y de la delirante histeria colectiva. Antes de retirarse a un corto descanso para continuar su periplo simbólico por Italia Ingrid, quien se recogió en lujosos hoteles y emblemáticas iglesias parisinas, recibió al jefe del gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero, se entrevistó con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon; y acudió al Senado, que la ovacionó. La imagen de Ingrid en Francia no podía contrastar más con esa imagen desgarradora que dio la vuelta al mundo, no obstante los efectos de esa imagen seguían (siguen) causando impacto mediático, convirtiendo a Ingrid en un símbolo.

Esta seducción ejercida por distintos personajes de la vida pública a la persona de Ingrid otorgándole de facto varios galardones, muestra el efecto político que tiene el símbolo Ingrid. Quienes otorgan premios adquieren visibilidad y ganan capital político gracias al valor que como símbolo ha adquirido Ingrid. Su capital simbólico, también otorga capital político. El beneficio es mutuo, al mismo tiempo ella consolida su fuerte simbología y da notoriedad a su ‘misión’, en sus propias palabras: “ser la voz de quienes no tienen voz".
El premio Principe de Asturias, una ceremonia cuya función real es reforzar los lazos entre la familia real y la sociedad española, suele tener un fondo político que no ha faltado esta ocasión. Ingrid llegó apoyada por el ex presidente colombiano Belisario Betancur, la ex presidenta irlandesa Mary Robinson, Woody Allen, Vaclav Havel, Jacques Delors, Simone Veil, Mario Soares, Javier Pérez de Cuellar, Muhammad Yunus, Enrique Iglesias, Fernando Henrique Cardoso, Umberto Eco, Anthony Giddens y Juan Antonio Samaranch. Se impuso a las candidaturas del Colegio de Europa y del jesuita español Enrique Figaredo -conocido como el "obispo de las sillas de ruedas"-, que trabaja en Camboya desde 1991 y ha hecho de su vida una cruzada contra las minas antipersonas. La semana de la entrega del premio, la misma en las que escribo estas líneas, todos los medios hablan de Ingrid como el ‘símbolo’ de las victimas del secuestro y de la lucha contra el terrorismo. La figura de Ingrid inevitablemente será instrumentalizada en la guerra global contra el terrorismo que se ha desatado en el mundo post 11-S.
Ingrid ha logrado consolidar su capital simbólico gracias a su conocimiento y dominio de la realidad mediática. Conciente o inconcientemente la imagen que logró crear desde la selva ha cobrado una fuerza inusitada. Personas cercanas a ella reconocer su habilidad para construir mensajes. Recordemos que durante su vida política, como parlamentaria en Colombia se distinguió como gran comunicadora y por su manejo lúdico de los de símbolos. Los colombianos aún la recuerdan repartiendo condones ‘para evitar el contagio del SIDA de la corrupción’. Esta habilidad comunicadora y creadora de símbolos la reconoció al diario El País de Madrid Eduardo Chávez, que trabajó con la ex secuestrada, codo a codo, cuatro años: Ingrid “es una comunicadora por excelencia…No sólo le presta atención al lenguaje, sino también a los gestos, a los movimientos. Eso lo sabe hacer muy bien". “La selva –opina-, perfeccionó sus capacidades porque tuvo mucho tiempo para pensar, estructurar y articular ideas”.
Lo anterior nos demuestra no sólo que Ingrid es no solo un símbolo global en la lucha contra el terrorismo sino un símbolo con fuertes connotaciones religiosas y políticas. El signo Ingrid, consta de un significante, cuya más fuerte expresión es la imagen decomisada a las FARC y un significado que aún se construye en los medios, pero que ya da muestras de su valía, algo que también saben los políticos, desde Uribe a Rodríguez Zapatero, Bachelet, Zarkozy y Chávez. Se trata de un signo que tiene mayor fuerza simbólica en países católicos dadas sus connotaciones marianas. Fuera de los países con fuerte tradición católica, como Italia, Francia, España, Colombia o Chile, la figura de Ingrid no ha suscitado mayor atención mediática ni política. Ello hasta ahora, dado que la presidenta de Chile Michelle Bachelet ha propuesto el nombre de Ingrid al premio Nóbel de la paz que junto con el Premio Sajarov, es muy probable que la franco-colombiana lo gane. Es previsible que estemos contemplando solo el inicio de los efectos políticos y mediáticos del signo Ingrid. Su simbología como víctima global en la guerra contra el terrorismo seguirá siendo utilizada hasta el hartazgo por unos líderes políticos ávidos de capitalizar reditos políticos bajo su mística y protectora sombra.