Como si Bolivia no tuviera problemas más acuciantes, ahora el presidente Evo Morales Ayma ha iniciado una discusión bizantinoide que involucra los signos departamentales y los relatos históricos nacionales. A la tensa relación que viven La Paz y el departamento de Santa Cruz se añade esta discusión que empaña y aplaza las discusiones sobre los enormes problemas que atentan contra el desarrollo del país.
Recordemos: Evo tiene una pelea cazada con los cuatro departamentos que, encabezados por Santa Cruz, han puesto en duda la hegemonía de La Paz y propuesto estatutos autonómicos ante el proceso constituyente que pretende reforzar el poder de la sierra occidental, La Paz y la ciudad de El Alto, bastiones del Movimiento Al Socialismo (MAS), vehículo político en el cual Evo llegó al poder.
Recordemos: Evo tiene una pelea cazada con los cuatro departamentos que, encabezados por Santa Cruz, han puesto en duda la hegemonía de La Paz y propuesto estatutos autonómicos ante el proceso constituyente que pretende reforzar el poder de la sierra occidental, La Paz y la ciudad de El Alto, bastiones del Movimiento Al Socialismo (MAS), vehículo político en el cual Evo llegó al poder.
En el nuevo ordenamiento jurídico-político propugnado por Evo, Bolivia es un Estado plurinacional. No obstante, en la realidad el peso político y cultural del altiplano es enorme. Evo ve en Santa Cruz una amenaza constante y un enemigo para su proyecto político. Sus discursos así lo reflejan.
Ahora, a la discusión política y económica se suma una polémica sobre los símbolos del departamento de Santa Cruz que ponen en cuestión el discurso y los imaginarios andinos mediante los cuales Evo pretende refundar la nación boliviana cuyas bases simbólicas se asientan en las comunidades que viven por encima de los 3.000 msnm. Los símbolos andinos, la wiphala (bandera de siete colores que erróneamente se atribuye a los incas) y la chacana (cruz andina) chocan con la bandera, el himno y el nombre mismo del departamento de Santa Cruz. La ciudad y departamento de Santa Cruz no toman sus nombres de Andrés de Santa Cruz, prócer y presidente en la post-independencia, sino del símbolo católico. La religión católica con su Dios personificado que vive en los cielos, choca con el imaginario andino, donde lo sagrado vive en la tierra, lo mismo vale con sus símbolos. Desde su fundación, la cruz cristiana ha sido incorporada al escudo, bandera e himnos locales. El escudo de Santa Cruz de la Sierra fue otorgado por el rey de España Felipe IV mediante Cédula Real en 1636, emblema que lleva en el centro una gran cruz potenzada de color rojo. Por su parte, la verde-blanca bandera cruceña crecientemente es enarbolada e izada en actos públicos de oposición a Evo, se ha politizado. Lo mismo vale decir de la wiphala andina, la multicolor bandera andina. No existe minga, ceremonia privada o pública o acto de resistencia civil donde no se vean wiphalas por doquier. Finalmente el himno de Santa Cruz, escrito en 1909 por el poeta Felipe Leonor Rivera resalta la cruz y la herencia española en América, lo que ha desatado las críticas de Evo que ha llegado al poder enarbolando las banderas del anticolonialismo y el indigenismo.
El debate se atizó por las declaraciones de Evo el pasado sábado 13 de junio en un acto público de entrega de tierras a indígenas yuracarés en la localidad cruceña de Yapacaní. Concretamente, no le gustó una estrofa, aquella que dice: “La España grandiosa, Con hado benigno, Aquí planto el signo, De la redención”. Tras escucharla el mandatario afirmó: "hace un momento ustedes han cantado algo que no me gustó. Han dicho España la grandiosa". Agregó que al estar Bolivia "en una etapa de liberación", se debería cambiar el mensaje de "algunos himnos". Ya el año pasado, el 19 de junio, en un acto realizado en la comunidad El Bisito afirmó, en relación al himno cruceño que “si España fuera grandiosa no estaría deportando bolivianos” una tendencia que, por lo demás, no es particular de ese país sino de toda la Unidad Europea. De inmediato sonaron las voces que acusaban a Morales de revanchismo. Santa Cruz, la región más industrializada de Bolivia, encabeza la disidencia a la administración Morales. Esta región lidera el movimiento autonomista que el año pasado llevó a celebrar en este departamento y en los de Beni, Pando y Tarija sendos referendos para aprobar estatutos autonómicos. El Gobierno Morales no reconoció estos referendos ni los estatutos autonómicos aprobados en ellos por ser inconstitucionales e ilegales. En el estatuto autonómico de Santa Cruz está incluido el himno que tan irritado tiene a Evo. Las reacciones no se han hecho esperar: actos públicos de desagravio y declaraciones de políticos e historiadores, tanto cruceños como paceños, han cuestionado las palabras e intenciones del mandatario boliviano. Para ellos, se trata de un intento de "desviar la atención" sobre los "errores" de su Gobierno. Para el prefecto de esta región y uno de los principales opositores al Gobierno de Morales, Rubén Costas, esas opiniones no son trascendentes frente a los verdaderos problemas del país. Costas acusó además a Morales de no conocer "el verdadero sentimiento de cruceñidad" y aseguró que el propósito del mandatario es "buscar provocaciones y demuestra su animadversión a todo" lo que es de esa región.
Pero la explicación tiene algo más de fondo. El mismo ministro de Defensa, Walker San Miguel, dijo que el planteamiento del Mandatario tiene que ver con una ‘revisión de datos históricos’, lo cual nos obliga a analizar el momento en el que surge la polémica. En efecto, el día de escribir estas líneas (Julio 16) Bolivia celebra su bicentenario. Inaugurando una seguidilla de celebraciones que serán instrumentalizadas por el poder: Bolivia y Ecuador este año; Colombia, chile, México y Argentina en 2010, y Venezuela en 2011. En momentos de fuertes presidencialismos y con democracias amenazadas desde la derecha y la izquierda, es de esperar que los bicentenarios serán manipulados políticamente. El pasado, la memoria siempre han sido herramientas políticas para legitimar el poder del presente y para lograr identificación entre los miembros de un colectivo y entre estos y el poder que los domina. Por ello, es predecible que tanto el gobernante boliviano, como sus pares en toda la región se lucren políticamente y capitalicen la feliz coincidencia de sus regímenes con las fechas sacras del calendario litúrgico civil de cada país. Es esto lo que explica las críticas de Evo Morales al himno cruceño.
Morales hizo estas declaraciones en medio de una crítica a los líderes criollos del primer alzamiento americano contra España, ocurrido en la ciudad de Sucre el 25 de mayo de 1809, y del que Bolivia recuerda el Bicentenario este año, junto con la celebración de hoy 16 de julio. En una onda de revisionismos de esas historias sacras, las independencias de España, relatadas por historiadores con tono balada épica, y con claros intentos de manipulación, Hugo Chávez ha propuesto revisar el episodio de Berruecos para demostrar que las élites colombianas habrían matado al sacrosanto mariscal Antonio José de Sucre; ahora, Morales y sus funcionarios quieren revisar la historia para demostrar que tanto que Bolivia fue fundado por los aymaras, como que fueron los indígenas los verdaderos protagonistas de los procesos independentistas, y no las élites criollas. Es cierto que contrario a las versiones carlylianas de la historia -según las cuales los héroes y grandes hombres son quienes hacen la historia imprimiendo en ella su sello y designio-, son las masas anónimas quienes real y efectivamente hacen la historia, son su músculo. No obstante, desconocer el papel del descontento las élites criollas en los estallidos independentistas es una flagrante estupidez.
Según Morales, fueron los levantamientos indígenas de 1781, la sublevación indígena de Tupac Katari, los primeros gritos de libertad, y no el de los criollos de 1809 encabezados por el paceño Pedro Domingo Murillo, a quien algunos sectores radicales del movimiento indigenista consideran un traidor por colaborar con el ejército durante la mencionada sublevación. Muchos historiadores que han debatido el tema recientemente coinciden en que los alzamientos indígenas fueron "estallidos esporádicos de descontento contra las autoridades pero sin planes concretos". Por su parte, el vicepresidente Alvaro García Linera destacó un día antes de las celebraciones el germen indígena en la lucha por la independencia de Bolivia y América Latina, señalando que al ser una revolución paceña, quedaría evidenciado el papel que tiene La Paz como “guía intelectual y espiritual del proceso de cambio que vive Bolivia”.
En el momento actual de celebración de los bicentenarios, era predecible que Evo y sus colaboradores más cercanos, se atuviera a la ‘leyenda negra’, una versión histórica, no del todo inmerecida que, desde el siglo XVI, señalaba a los españoles como un pueblo atroz, como excepcionalmente crueles, intolerantes, tiránicos, oscurantistas, vagos, fanáticos, avariciosos y traidores.[1] Lo malo de la leyenda negra no es que los españoles no hubiesen, en efecto, cometido un holocausto con los grupos que se asentaban en el territorio americano. El problema es que se trata de una representación con muy poca fuerza analítica, no permite adentrarnos más allá de los imaginarios de la primera modernidad. No permite tampoco describir el enorme legado que, para bien o para mal, tuvo el periodo de la colonia en la constitución de las naciones en América, un error que también cometieron los próceres en los primeros de la post-independencia, quienes negaron el legado colonial en aras de dejar atrás la ‘horrible noche’ de la colonia, negando de hecho las enormes continuidades entre los dos periodos históricos.
Lo que Evo parece ignorar es que, en honor a la coherencia, si se cambia el himno cruceño él mismo debería cambiarse sus nombres y primer apellido: Juan Evo Morales. Debería también renunciar a la enorme ayuda española que en forma de cooperación, recibe Bolivia de España, su primer donante (hay unas 48 ONGs españolas con proyectos activos en el país), lo cual no es poco si tenemos en cuenta que aproximadamente el 10% del PIB de Bolivia proviene de la ayuda internacional.[2]
Entonces, de lo que se trata realmente esta querella por los signos y símbolos es de una típica manipulación política del pasado para obtener réditos en el presente. La revolución paceña del 16 de julio, que tiene una gran importancia en el proceso histórico americano, se ha convertido en un instrumento político del MAS. No olvidemos que Bolivia asistirá, el 6 de diciembre de 2009, a una elección general, en la que el presidente Evo Morales intentará un nuevo mandato hasta el año 2015, y a referendos regionales en 5 departamentos para decidir sobre un modelo de autonomía con el cual discrepan otras cuatro regiones. Y las celebraciones del bicentenario le caen a Morales como anillo al dedo. A dicha celebración que se celebrará hoy mismo, asistirán los presidentes de Venezuela, Nicaragua y Paraguay, junto al vicepresidente de Cuba, países todos miembros del ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas). Los demás países invitados, sólo mandarán a sus cancilleres. Las celebraciones no solo se han politizado sino que, inevitable en un país como Bolivia, se han regionalizado. Como afirma el diario el país, de la celebración ha quedado excluida la, muy rica en recursos, mitad oriental de Bolivia, de población predominantemente mestiza y opuesta al proyecto indigenista de Morales. Según el diario madrileño el país ya festejó dividido el pasado 25 de mayo las primeras ideas independentistas gestadas en la Universidad San Francisco Xavier en Chuquisaca. Hubo un acto en Sucre al que acudieron los gobernadores opositores a Morales y uno paralelo organizado por el Gobierno a unos pocos kilómetros de allí.[3] Evo asistirá a las ceremonias, acompañado de sus compinches hemisféricos, pero sin representantes políticos de una enorme porción del territorio nacional, porción sin la cual la gobernabilidad y la idea misma de nación se hace impensable.
No creo que el himno a Santa Cruz sea una loa al colonialismo. La colonialidad reside en estructuras mentales y cognitivas más profundas que los signos regionales. Creo firmemente que requerimos nuevas escrituras de la historia, que evidencien que esta se hace ‘desde abajo’, son las masas anónimas quienes hacen la historia. Que la independencia no fue un glorioso episodio nacido de la acción providencial de los próceres. No obstante, la manipulación de Evo de la historia me parece un uso abusivo (si se me permite la redundancia) de la historia que no ayuda a esa integración regional y política boliviana que dice defender. Hay que esperar que la manipulación política del pasado desborde las fronteras bolivianas en estas celebraciones del bicentenario. Gobernantes de todos los frentes del espectro político van a manipular las fiestas patrias, tal como siempre lo han hecho, para reivindicar el orden presente. Colombia, obviamente, no será la excepción.
Bogotá, Julio 16 de 2009.
[1] Powell, Philip Wayne, (1985, primera edición de 1971). Tree of Hate. Valecito, California: Ross House Books. Pag. 11.
[2] En: http://www.cesareox.com/personal/colaboraciones/articulos/30561/la_cooperacion_internacional _y_la_espa%C3%B1ola_en_bolivia.html. Página visitada el 14 de julio de 2009.
[3] En:http://www.elpais.com/articulo/internacional/Bolivia/excluye/pasado/criollo/bicentenario/independencia/elpepuint/20090715elpepuint_17/Tes. Página visitada el 14 de Julio de2009.
2 comentarios:
Me parecio un articulo muy interesante; espero que escribas muchos mas... Aunque en un primer vistazo muchos pensaran que el motivo de Evo es legitimo creo que no hay que caer en la ingenuidad de creer que esta desligado de intenciones politicas tal como tu dices; estoy de acuerdo con tu posicion.
Hola Marco!! que rico saber de la existencia de este blog. me encanta el nombre!! muchas gracias por tu comentario. Espero que sigamos en contacto
un abrazo!
ana
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